Todos nos comparamos con un ideal que ya no existe y nos castigamos por no alcanzarlo.
Aristóteles describió la tensión entre el hedonismo (la búsqueda de la felicidad) y la eudaimonía (la búsqueda de dignidad, autenticidad y lo que llegó a llamarse sentido).
I. Abrazar la vida no lineal
«El ABC del sentido». La A es agencia; autonomía, libertad, creatividad, control. La B es pertenencia (belonging); las relaciones, comunidades, amigos. La C es la causa; vocación, misión, propósito superior a uno mismo.
Tener una causa es el tercer pilar para vivir una vida con sentido. Si nuestra vida da un vuelco, podemos alterar estas prioridades; a este proceso lo llamo «cambio de forma».
«A mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontré, pues el buen camino había extraviado». Las gafas con las que veías la vida en abril pueden dejar de servir en mayo.
II. Reformar tu vida
Volvemos al caos y a la confusión para volver a crearnos a nosotros mismos. Amortiguamos nuestro